La dirección de la Mostra Internacional de Teatro Cómico e Festivo de Cangas (MITCFC) ha anunciado que el prestigioso Premio Xiria al Labor Teatral 2026 recaerá en el veterano intérprete vigués Antonio Durán ‘Morris’. El festival ha querido destacar su impecable y extensa carrera en los escenarios, aplaudiendo una versatilidad única que le permite brillar tanto en el drama como en el humor, y una habilidad innata para conectar emocionalmente con todo tipo de audiencias a través de personajes complejos o populares.
El propio actor ha manifestado recibir este reconocimiento con un entusiasmo enorme, valorando especialmente que provenga de compañeros de profesión con los que ha compartido trayectoria. ‘Morris’ ha querido hacer extensivo este honor, definiéndolo como un galardón comunitario que rinde homenaje a toda una generación de profesionales, tanto a los que ya han partido como a quienes la siguen remando a diario en el sector. La ceremonia de entrega tendrá lugar el sábado 4 de julio de 2026, a las 22:00 horas, en el Auditorio Municipal Xosé Manuel Pazos Varela de Cangas.
Un pilar en la profesionalización del teatro gallego
La huella de Antonio Durán en las artes escénicas de Galicia es imborrable. Desde sus inicios en plena juventud, se implicó a fondo en la dignificación y modernización del oficio. En 1978, fue una pieza clave en Vigo al cofundar la compañía ‘Artello’ y la Sala Carral —iniciativas cruciales para la renovación escénica gallega—, y en 1984 formó parte del nacimiento del Centro Dramático Galego. Por todo ello, la MITCFC lo señala hoy como un espejo indiscutible en el que se miran tanto los espectadores como los propios profesionales del sector.
Con casi medio siglo de dedicación a las tablas y a las pantallas, su rostro es uno de los más familiares y queridos de la cultura gallega, sumando más de cien proyectos audiovisuales a sus espaldas. Su talento ha sido avalado por la crítica en numerosas ocasiones, acumulando seis Premios Mestre Mateo, un Premio Feroz por su inolvidable papel en la serie Fariña y cuatro candidaturas a los Premios María Casares de teatro.

El porqué de su apodo y la lealtad a su tierra
A pesar de su innegable proyección y de no haber dejado de trabajar en los últimos cuarenta años, Antonio siempre ha mantenido los pies en la tierra. En alguna ocasión ha confesado con total naturalidad que, tras la eclosión del audiovisual en Galicia, prefirió asentarse en su tierra en lugar de buscar metas más ambiciosas fuera, algo de lo que no se arrepiente en absoluto. Además, asume con madurez que su físico característico lo ha convertido en el actor secundario o episódico perfecto, reservando los papeles protagonistas para proyectos muy específicos.
Su nombre artístico también esconde una curiosa historia cotidiana que le acompaña desde la infancia. Su famoso sobrenombre, ‘Morris’, no es un pseudónimo buscado, sino una evolución de su segundo apellido, Moreiras. Todo comenzó en sus años escolares en el Colegio Labor, donde la costumbre de llamarse por el apellido hizo que pasara de Moreiras a Morris. Con el tiempo, aquel apelativo colegial se convirtió en su identidad durante su época de militancia política y, finalmente, en su marca definitiva cuando dio el salto definitivo al teatro.

Discreción y el recuerdo de un gran amor
Paralelamente a su éxito profesional, Durán siempre ha optado por blindar su faceta íntima frente a los focos, apostando por la máxima discreción. Sin embargo, esa reserva nunca le ha impedido recordar públicamente con profundo cariño y respeto a quien fue su compañera de vida hasta su triste fallecimiento en 2014: la profesora de piano y música Enma Pino. Al echar la vista atrás, el intérprete no duda en definirla como una persona excepcional y de una lucidez extrema, asegurando que cada año compartido a su lado dejó una huella imborrable y fundamental en su vida.




